La comunicación
silenciosa
En Alemania, Un Equipo
Del Instituto De Tecnología Karlsuhe
El silencio no es sólo el contrapunto necesario a la palabra, sino un
elemento de comunicación en sí mismo, cuyo valor puede llegar
a equipararse al de la palabra.
El
silencio no es sólo el contrapunto necesario a la palabra, sino un elemento de
comunicación en sí mismo, cuyo valor puede llegar a equipararse al de la
palabra. El manejo del silencio en la comunicación interpersonal, tanto en el
ámbito profesional como en el particular, puede ayudarnos a mejorar nuestra
forma de relacionarnos y, por ende, facilitarnos la consecución de nuestros
fines. No en vano el silencio es, después de la palabra, el segundo poder del
mundo.
Esa
fuente inagotable de consejos prácticos que es la sabiduría popular afirma que
"uno es dueño de sus silencios pero esclavo de sus palabras". Los
autores recurren a los clásicos y rompen una lanza en favor de la importancia
del silencio en la comunicación interpersonal, remarcando su importancia en el
ámbito empresarial como elemento de prudencia, reflexión y respeto y como
"arma" estratégica para intervenir en el interlocutor. Parafraseando
a Bernard Shaw, los autores "son tan partidarios de la disciplina del
silencio que podrían hablar horas enteras sobre ella".

Se halla trabajando en el desarrollo de un
sistema que permitiría mantener una “conversación” telefónica a través del
aparato de móvil pero sin decir ni una palabra.
Lo que se busca con esta
nueva tecnología -de momento sólo se trata de un prototipo- es interpretar los
movimientos labiales para generar, de este modo, una síntesis de voz en otro teléfono.
La idea, a la que han
bautizado como ‘la comunicación silenciosa’, se le ocurrió a la profesora Tanja
Schultz durante un viaje en tren. “Estaba tomando el tren y la persona sentada
a mi lado estaba constantemente en el chat y pensé que tenía que cambiar eso”.
El dispositivo se basa
en la electromiagrafía, una técnica que detecta las señales eléctricas de los
músculos, y que, actualmente, se emplea para el diagnóstico de algunas
enfermedades. Unos electrodos, que se pegan a la cara del usuario, permiten
detectar las señales eléctricas producidas por los músculos implicados en el
habla. Estos impulsos pasan posteriormente a un dispositivo que los registra y
amplifica antes de transmitir la señal, a través de Bluetooth, a un ordenador
portátil. Una vez en el ordenador, el software los convierte en texto, y éste
puede ser leído por un sintetizador de voz.
De momento, como explica
la propia Schultz, el sistema no se ha integrado en un teléfono móvil, pero
éste sería el objetivo a conseguir en un futuro; lo que podría tener, como
destaca la profesora, aplicaciones sociales que ayudarían a comunicarse a
personas que hayan perdido la voz. También podría llegar a emplearse como un
sistema de traducción instantánea: se podría hablar en la lengua materna y el texto
podría ser traducido a otro idioma.











